Uno de los problemas más serios que enfrentamos las personas son los que tienen que ver con las conversaciones, ya que no sabemos conversar. Muchos piensan que conversar es intercambiar palabras pero en realidad es mucho más que eso. “Las palabras que decimos con nuestra lengua son como el fuego. Nuestra lengua tiene mucho poder para hacer el mal. Puede echar a perder toda nuestra vida.”
Te has dado cuenta que nuestra vida gira en torno a conversaciones, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos conversando. Conversamos con Dios, conmigo mismo, con la pareja, con los hijos, los compañeros, los amigos, los vecinos, y otros relacionados. Las preguntas que debemos hacernos son: ¿Qué clase de conversaciones estoy teniendo? ¿Mis conversaciones están construyendo o están destruyendo vidas?
En nosotros radica un poder y a veces no le damos tanta importancia a las palabras que decimos. Con nuestras palabras podemos estar animando o desanimando a una persona, podemos corregir o malcriar, podemos iniciar la paz o incitar la violencia. Es precisamente este poder el que tenemos que aprender a administrar y controlar. "Sabia es la persona que controla su lengua". Muchas familias se han roto solamente por el descontrol de este poder; si no se sabe controlar, las consecuencias podrían ser fatales.
Quizás puedas identificarte con una de estas palabras:
- Nunca vas a cambiar…
- Esto no va a funcionar.
- No lo vas a lograr…
- Pero no se puede…
- En otro momento lo intento...
- Eres igual a…
- Esto se lo llevó quien lo trajo…
- Ya es muy tarde…
- Siempre igual…
- Te lo dije…
- Yo sabía…
Mucho de lo que nos sucede en la vida se debe a las conversaciones que estamos desarrollando. ¿Será que debemos cambiar nuestras conversaciones para obtener buenos resultados?
Antes de decir cualquier cosa que se nos venga a la cabeza, siempre tenemos que pensar en tres cosas básicas: si lo que quiero decir es cierto, es bueno y va a ayudar a alguien. Ojo que el condicional es "Y", quiere decir que para que sea necesario decir algo debería pasar por afirmativo estos tres filtros. "No digan malas palabras. Al contrario, digan siempre cosas buenas, que ayuden a los demás a crecer espiritualmente, pues eso es muy necesario.”
Es importante estar conscientes de nuestras palabras y conversaciones, eso nos ahorraría muchos malos ratos y disfrutaríamos más la vida, evita el juicio sobre los demás y aprende a poner freno sobre lo que vas a decir, cuida tu corazón porque la lengua es solamente un instrumento.
Hay tres cosas en la vida que no vuelven atrás: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida. Es por esto que tenemos que cuidar mucho lo que decimos... no hay vuelta atrás una vez que la palabra sale de nuestra boca.
Algunas palabras pueden ser como flechas al corazón. Si lo que estás pensando puede ser flecha que hiera, no lo digas. Es preferible guardar silencio. Asegúrate de que lo que vayas a decir esté cargado de vida para tu vida y la de otros. Hoy es el mejor día para hacer de nuestras conversaciones las mejores y tener buenos resultados.
Dios te bendiga.
Piensa y conversa... ES TU TIEMPO!!!